Los operadores no están incorporando los esports por moda. Lo hacen porque ofrecen algo que muchos deportes tradicionales ya no consiguen con la misma fuerza: audiencia joven, mayor engagement en vivo y actividad de mayor valor.
Las apuestas en esports atraen a nuevos perfiles de jugadores, impulsan el in-play y generan un volumen de apuestas más consistente, lo que impacta directamente en la retención y el handle.
Los datos de 2025 terminaron de validar el valor de los esports. La categoría pasó de ser un producto en prueba a situarse entre los tres verticales principales, impulsada por crecimiento de triple dígito, mejor retención y productos más maduros. Los operadores que antes experimentaban ahora planifican presupuestos de esports como si fueran fútbol o baloncesto.
El estatus de “la próxima gran apuesta” tiene fecha de caducidad. En 2025, los esports dejaron de ser una promesa futura y empezaron a definir la estrategia actual de los operadores.
Lo que antes se trataba como un complemento o piloto hoy ya forma parte de las conversaciones en el comité directivo. El crecimiento del 106% en volumen explica parte de la historia, pero el dato más revelador es el 70% de aumento en actividad del mismo pool de jugadores. No solo llegan nuevos usuarios: los existentes vuelven más y apuestan más.
Para varios partners de Oddin.gg, los esports ya están entre los tres verticales con mayor handle, junto a fútbol y baloncesto. La pregunta ya no es “¿debemos ofrecer esports?”, sino “¿cómo los construimos correctamente?”.
2025 dejó claro que los esports ya son estructurales para el rendimiento del sportsbook. Tres señales destacan:
Conclusión: los esports ya no son “nice to have”. Son un driver probado de ingresos que está redefiniendo la relación entre apostadores y sportsbooks.
LatAm: el motor de crecimiento
Latinoamérica es la región con mayor impulso en 2025. El engagement alrededor de CS2 y Dota 2 ha llevado a los esports al top 3 por handle en varios mercados. En Brasil, un partner de Oddin.gg incluso los sitúa como segundo vertical tras el fútbol.
Población joven, mentalidad digital y fuerte solapamiento entre fans de esports y apostadores deportivos están acelerando la profundidad del mercado y la adopción de nuevas herramientas de engagement.
Estados Unidos: un gigante despertando
En EE. UU., la historia es más estratégica que inmediata. Aunque el foco sigue estando en deportes tradicionales, los operadores más avanzados ya están preparando infraestructura de esports. La combinación de demografía y diversificación es demasiado potente para ignorarla.
África: salto directo a lo digital
Mercados mobile-first, aún emergentes, pero con enorme potencial. Los eSimulators funcionan como puente natural entre deporte tradicional y esports, facilitando la adopción para nuevos públicos.
Sudeste Asiático y Europa: madurez y diferenciación
Aquí el reto ya no es entrar, sino destacar. Mercados profundos, props centrados en jugadores y capas interactivas como BetPeek están elevando el estándar. No se trata de ofrecer esports, sino de ofrecerlos mejor.
Los esports ya no pueden limitarse a cuotas básicas. Los operadores líderes están apostando por:
Here’s how leading operators are responding:
Lo que hoy diferencia, mañana será obligatorio.
2025 resolvió el “si”. Ahora toca el “cómo”.
Tres prioridades claras:
La brecha entre early adopters y rezagados ya es visible. Quienes empezaron hace años hoy optimizan. Los que entran ahora deberán acelerar.
2025 confirmó lo evidente: los esports no son una moda ni un extra. Son un vertical capaz de generar ingresos reales, atraer nuevas audiencias y transformar la experiencia de apuesta.
Para los operadores, la cuestión ya no es si entrar, sino qué tan bien ejecutan. En un mercado que avanza rápido, esperar no es prudencia: es perder terreno.